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Razones por las que amo a mi mamá


En la escuela aprendí que los números primos eran número enteros, mayores a uno, que son divisibles únicamente por sí mismos y por la unidad. Siempre me parecieron fascinantes, justamente por esa característica de austera divisibilidad.
Creo que algunas personas son un poco así: pueden multiplicarse, es decir hacer muchas cosas y tener éxitos en muchos terrenos, pero no se dividen en pedacitos, no tienen muchas caras; se mantienen enteras, de una sola pieza, por decirlo así. Y mi mamá es uno de esos seres.
Así que cuando pensé en escribir las razones por las que amo a mi mamá, me pareció una buena idea hacer una lista que culminara en un número primo, digamos menor a 100, no porque no haya más motivos, sino para obligarme a no divagar innecesariamente.
Los números primos menores que cien, son:
2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23, 29, 31, 37, 41, 43, 47, 53, 59, 61, 67, 71, 73, 79, 83, 89 y 97.

He aquí las principales razones por las que te amo, mamá.

  1. Porque no sólo me diste la vida; te diste en cuerpo y alma para mí y mis hermanos.
  2. Porque me enseñaste todas las cosas esenciales de la vida: desde “por favor” y “gracias” hasta el honor que hay en cumplir la palabra empeñada.
  3. Porque eres el fiel de la balanza familiar.
  4. Porque eres una esposa ejemplar.
  5. Por todas tus facetas, además de las de madre.
  6. Por tu generosidad al ponernos a nosotros tantas veces por delante.
  7. Por darme a leer a Simon de Beauvoir y Borges.
  8. Por alentar en mí siempre los sueños más hermoso, y hacerme creer que no hay imposibles.
  9. Por frenar, con firmeza, algunos de mis arrebatos adolescentes.
  10. Por ser mi cómplice en tantas cosas.
  11. Por tu mente, tan confiable al analizar todo y dar consejos, sobre todo cuando te cuento mis  dudas existenciales.
  12. Por ser tan entusiasta y trabajadora con todo lo que te comprometes.
  13. Por enjugar mis lágrimas.
  14. Por tu gran cultura general, y por cultivarla en todos nosotros, de una manera suave y divertida, sin imposiciones odiosas.
  15. Por estar siempre abierta a nuevas ideas.
  16. Por no obligarme a cocinar o bordar  “sólo porque era la niña” (aunque sin darme cuenta todo te lo aprendí).
  17. Por tener siempre fe en mí.
  18. Por ser siempre generosa, y no sólo con tu dinero, también con tu tiempo y tu trabajo.
  19. Por que tu ejemplo me alienta a ser mejor madre cada vez.
  20. Por tener siempre una palabra de aliento.
  21. Por estar siempre dispuesta y disponible.
  22. Por educar mi paladar.
  23. Por llevarme a conocer París y x esa semana que pasamos juntas cuando viví allí.
  24. Por enseñarme a ser agradecida con la vida.
  25. Por amarme antes que juzgarme.
  26. Porque luchaste por mí siempre que te necesité, y aun cuando no sabía que lo necesitaba.
  27. Por no enseñarnos el valor de las cosas ganadas con esfuerzo.
  28. Por tener siempre algo rico que preparar para endulzarnos la vida.
  29. Por tus manos, creadoras de miles y miles de alegrías y detalles para tanta gente.
  30. Por enseñarme, sin darme cuenta, el oficio de dirigir una casa.
  31. Por tu cocina, que nos ha brindado miles de ocasiones deliciosas alrededor de la mesa.
  32. Porque eres amorosa, pero sin empalagar.
  33. Porque me abriste el mundo, a través de los libros y de los viajes.
  34. Por tu destreza en vivir la cotidianeidad con alegría, a pesar de los obstáculos.
  35. Por tener convicciones firmes y claridad de ideas, aun en los momentos dolorosos de la vida.
  36. Porque velaste por mi autoestima, como esa vez en el kínder en que, por no ser güerita, no me eligieron para ser una de las princesas de la primavera, y tú lograste que la celebración incluyera Don Benito Juárez y yo fuera Margarita Maza.
  37. Por apoyarme cuando quise viajar en vez de tener fiesta de 15 años.
  38. Por hacerme sentir siempre orgullosa de ser tu hija.
  39. Por enseñarme a ser una mujer fuerte.
  40. Por enseñarme a no tener miedo de sobresalir.
  41. Por esos viajes que hacíamos juntas tú y yo, cuando era adolescente, y x ese viaje a Venecia, Budapest y Praga que hicimos juntas cuando yo ya era una mujer.
  42. Porque me enseñaste el valor de la femineidad.
  43. Porque me inculcaste el valor de saber halagar y mostrar tu afecto con detalles.
  44. Porque me enseñaste a poner una mesa bonita y bien servida.
  45. Por tu piel, tan suave para acariciar.
  46. Por ser siempre una mujer congruente, que nunca cayó perdió el piso en la época de vacas gordas y nunca decayó en la de vacas flacas.
  47. Por enseñarme a amar la poesía.
  48. Por mostrar interés genuino en todo lo que hago.
  49.  Por tu respeto a mi privacidad y forma de pensar.
  50. Por ser una mujer con la sabiduría del siglo XIX, la fortaleza del siglo XX y la visión del siglo XXI.
  51. Por enseñarme a amar más a Oaxaca a través de sus tradiciones y su gastronomía.
  52. Por ser una hermosa e involucrada  abuela de mi Mateo.
  53. Porque aunque tenga 40 años, sigo necesitando de tus consejos y tu cariño.


2 comentarios:

GaryYost dijo...

Ana, has dado un homenaje hermoso a tu madre. Estoy seguro que ella está muy orgullosa de tus logros.

Diana Salazar dijo...

yo lloro1 qué cosas tan lindas, Ana! esto me motiva como madre, para que mi N me diga auqneu sea la 3a. parte de lo que le dices a AMG, un beso para las dos, sobre todo, proque recuerdo perfecto a Margarita Maza en el kinder!